El 14 de noviembre de 2025, el Gobierno Vasco presentó el Informe de Evaluación de la Estrategia de Atención Sociosanitaria 2021-2024, un documento que sintetiza cuatro años de coordinación estructural entre el sistema sanitario y los servicios sociales. La evaluación, elaborada por el Departamento de Salud junto con el Consejo Vasco de Atención Sociosanitaria (CVASS), las diputaciones forales y EUDEL, no solo mide resultados: marca un punto de inflexión hacia modelos de cuidados más preventivos, conectados y sostenibles tras la pandemia.

Euskadi afronta este análisis en un contexto demográfico y social desafiante: el 22,5% de la población supera los 65 años, aumentan los casos de soledad no deseada y la demanda vinculada al Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia ronda ya el 4,76%. En este escenario, la interoperabilidad de la información se ha consolidado como elemento central para lograr una atención integral, sostenible y equitativa.

Un recorrido desde el consenso hacia la evaluación real

La estrategia nació en 2021 tras más de dos décadas de acuerdos interinstitucionales y fue diseñada como respuesta a los efectos visibles de la COVID-19: la brecha digital, el aumento de patologías crónicas —presentes en el 55% de personas mayores de 45 años— y el impacto diferenciado en mujeres cuidadoras.

Sus cuatro pilares —gobernanza, interoperabilidad, prevención e innovación— pusieron el foco en un objetivo claro: impulsar ecosistemas locales de cuidados que garanticen autonomía y permanencia en el entorno habitual de vida.

El informe presentado mide la evolución del plan a través de indicadores estructurados, entre ellos el despliegue de la Historia Sociosanitaria Electrónica (extensión de Osabide al ámbito social) o la consolidación del Cuadro de Mandos Integral. El avance en gobernanza alcanza el 80%, impulsado por el Decreto 150/2022, que ha reducido duplicidades y reforzado la financiación compartida entre instituciones. Persisten, no obstante, diferencias territoriales y la necesidad de homogenizar métricas, especialmente en áreas emergentes como la salud mental post-pandemia.

Impacto observable en el día a día

Interoperabilidad y datos:
El intercambio seguro y automatizado de información ha permitido optimizar decisiones en el 70% de las transiciones hospital-residencia, reduciendo un 15% las hospitalizaciones evitables. Plataformas colaborativas han facilitado el acceso ético y seguro a datos para cooperativas, agentes comunitarios y profesionales, alineándose con modelos de datos compartidos como los que impulsa Zaindata.

Prevención y equidad:
Se ha avanzado en la detección temprana de riesgos —como la soledad en el 30% de hogares unipersonales—, incorporando perspectiva de género y apoyando personas con discapacidad (6,3% de prevalencia). También crece la atención domiciliaria (+20%), en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Innovación y participación:
El portal de conocimiento ha activado 15 proyectos de I+D+i, incluyendo aplicaciones con inteligencia artificial para monitorizar enfermedades crónicas y herramientas de reducción de brecha digital en personas mayores. La participación ciudadana se ha reforzado mediante consejos territoriales y alianzas con el tercer sector.

En total, más de 50.000 personas en riesgo se han beneficiado de intervenciones derivadas de la estrategia, según datos de la Memoria de Actividad 2023.

Retos y oportunidades: hacia la agenda 2025+

El informe también señala elementos a fortalecer: mayor inversión en capacitación profesional, métricas más homogéneas y apoyo territorial equilibrado. Entre las recomendaciones destacan:

  • expansión de alianzas público-privadas;
  • impulso a datos abiertos y analítica predictiva;
  • incorporación de criterios ecológicos y bajas emisiones en los modelos de cuidados.

Para el sector de economía social, este marco abre una oportunidad estratégica: escalar el uso de datos interoperables para crear soluciones predictivas, comunitarias y replicables. En este sentido, plataformas como Zaindata están bien posicionadas para facilitar análisis conjuntos, promover diseño ético de datos y acompañar la transición hacia modelos preventivos basados en evidencia.

Mirando hacia adelante

La Estrategia Sociosanitaria no finaliza con este informe. El documento actúa como catalizador para una nueva etapa basada en escalabilidad, inteligencia colectiva y datos conectados. Euskadi reafirma así un modelo de cuidados colaborativo, resiliente y orientado a derechos.

Desde Zaindata, invitamos a profesionales, entidades públicas y agentes comunitarios a reflexionar sobre estos resultados y co-crear el siguiente horizonte:
¿qué innovaciones deberíamos activar para lograr cuidados más predictivos, personalizados y comunitarios?