Para muchas empresas, los datos ya forman parte de su actividad diaria. El reto comercial está en convertirlos (junto con su conocimiento, sus servicios y sus relaciones) en mejores propuestas para clientes y usuarios, nuevas capacidades de evaluación o iniciativas de innovación con otros actores.

En salud y cuidados, ese valor rara vez se consigue actuando en solitario. La continuidad de la atención, la evaluación de un servicio o la validación de una solución pueden requerir información y experiencia que están repartidas entre varias organizaciones. Un espacio de datos puede ofrecer una forma estructurada de colaborar, con reglas acordadas para cada iniciativa.

Participar no significa abrir los datos a cualquiera

Un espacio de datos no implica poner toda la información a disposición de cualquier entidad. Una organización puede decidir en qué iniciativas participa, qué recursos ofrece y qué condiciones establece. La colaboración se construye alrededor de un caso de uso y de un grupo definido de participantes que aceptan esas condiciones.

Puede haber un catálogo para conocer qué recursos existen, si así se acuerda. Pero descubrir que un recurso existe no equivale a poder acceder a él. El uso requiere autorización y condiciones específicas: quién puede utilizarlo, para qué finalidad, durante cuánto tiempo y con qué límites. La entidad que aporta la información conserva el control que le corresponda sobre sus datos y responsabilidades.

Así, una empresa puede explorar una colaboración sin comprometer de antemano todos sus datos ni abrirlos de forma indiscriminada. Primero se identifica una necesidad; después se concreta qué información es pertinente y qué participantes tienen sentido.

¿Qué puede ganar una empresa?

El retorno puede adoptar distintas formas, según su papel y el caso:

  • Mejorar un servicio existente, por ejemplo, coordinando información relevante entre servicios digitales y atención presencial.
  • Evaluar resultados con más contexto, utilizando indicadores acordados para conocer la continuidad, la calidad o el funcionamiento de un servicio.
  • Desarrollar una solución con otros actores, combinando conocimiento sectorial, capacidad tecnológica y experiencia asistencial.
  • Aportar una propuesta diferenciada, basada en resultados y colaboración, y no solo en prestaciones aisladas.
  • Abrir nuevas oportunidades de negocio, si la colaboración permite diseñar servicios que respondan a necesidades reales de clientes, usuarios u organizaciones.

Son vías potenciales, no retornos automáticos. Cada iniciativa debe comprobar que existe una necesidad, que los participantes pueden aportar valor y que los beneficios esperados justifican el esfuerzo y el coste.

Colaborar con datos puede crear valor para cada organización

Un ejemplo: conectar fisioterapia digital y presencial

Imaginemos un servicio que combina seguimiento digital con sesiones presenciales. Los profesionales que atienden a una persona podrían utilizar información pertinente para dar continuidad al seguimiento. Por separado, las entidades participantes podrían acordar indicadores comunes para evaluar el funcionamiento del servicio.

Cada parte tendría una aportación y un posible beneficio: el proveedor digital aporta información sobre la actividad del programa; el centro presencial, la valoración y evolución del paciente; y la entidad que financia, contrata o evalúa el servicio puede definir qué resultados necesita conocer. El acceso a información asistencial y a indicadores se delimitaría según el caso, con participantes y condiciones acordados.

El interés empresarial puede estar en mejorar la coordinación, demostrar el valor del servicio o tomar decisiones más informadas sobre su evolución. Para que sea viable, hay que acordar qué se mide, quién puede utilizar cada resultado y qué responsabilidades asume cada participante.

Elegir el papel y la colaboración adecuados

Una empresa puede promover una necesidad, aportar información bajo condiciones acordadas, utilizar resultados autorizados o desarrollar un servicio conjunto. También puede incorporarse a una iniciativa existente o reunir socios para explorar un caso nuevo. Crear un espacio propio solo tendría sentido si la recurrencia, la escala y las necesidades comunes lo justifican.

El primer paso es concreto: identificar una pregunta de negocio o de servicio que merezca colaboración. A partir de ahí se determina qué organizaciones podrían participar, qué información o capacidades hacen falta y qué reglas permitirían trabajar con confianza.

Escalar la colaboración sin empezar de cero cada vez

Una empresa puede describir un producto de datos y establecer de antemano sus condiciones de acceso y uso dentro del marco de gobernanza acordado. Otras entidades participantes pueden descubrir que existe y solicitar acceso para una finalidad concreta. La empresa proveedora conserva el control: puede revisar cada solicitud y aceptarla, rechazarla o pedir aclaraciones conforme a las condiciones definidas.

Con reglas comunes y condiciones reutilizables, incorporar nuevas entidades puede requerir menos trabajo que negociar desde cero cada conexión. El catálogo facilita descubrir los recursos; no concede acceso automáticamente. La solicitud y el uso siguen sujetos a autorización y a las condiciones acordadas.

La experiencia de ZAINDATA

ZAINDATA ha evaluado técnicamente una prueba de concepto en los ámbitos de teleasistencia, atención temprana y dependencia. El trabajo exploró capacidades para publicar y descubrir recursos, definir accesos e intercambiar información en un entorno controlado, con datos sintéticos o preparados.

Esta experiencia aporta una base para analizar qué capacidades pueden reutilizarse en futuras colaboraciones y cuáles deben adaptarse a cada caso.

Colaborar con datos no exige abrirlos a cualquiera. Permite explorar qué valor puede generarse cuando las organizaciones adecuadas acuerdan un propósito, una aportación y unas condiciones de uso.

ZAINDATA trabaja para conectar entidades de los ámbitos de salud, cuidados y servicios sociales y explorar colaboraciones basadas en necesidades concretas.