
El nuevo Data Spaces Support Centre 2 —DSSC 2— marca una nueva etapa para los espacios de datos europeos. La primera fase ayudó a construir una base común: arquitecturas de referencia, blueprints, glosarios, principios de diseño, herramientas compartidas y una comunidad europea cada vez más madura. La segunda fase eleva la exigencia: pasar de la definición a la adopción, de los pilotos al despliegue y de la promesa tecnológica al impacto medible.
DSSC 2 comenzó oficialmente el 1 de mayo de 2026 y tendrá una duración prevista de tres años. Su objetivo es dar continuidad al trabajo iniciado por el primer DSSC, pero con una orientación más práctica: acelerar iniciativas reales de espacios de datos, reforzar su viabilidad, facilitar la interoperabilidad y ayudar a que los casos de uso escalen.
Para ZAINDATA, esta evolución es especialmente significativa. El proyecto nace precisamente de una necesidad concreta: construir un espacio de datos en el ámbito de los cuidados que permita compartir información de forma segura, gobernada e interoperable entre entidades públicas, privadas y sociales. En sectores como la atención a personas mayores, la dependencia, la teleasistencia o los cuidados sociosanitarios, el reto no es solo disponer de datos. El reto es poder compartirlos bajo reglas claras, con confianza y con valor operativo.

De la guía al impacto sostenible
Durante los últimos años, Europa ha avanzado en la construcción de un marco común para los espacios de datos. El DSSC ha sido una pieza importante en ese proceso, al contribuir a crear un entorno de compartición de datos soberano, interoperable y confiable, alineado con los valores europeos y orientado a facilitar la reutilización de datos dentro y entre sectores.
Esa primera etapa era necesaria. Sin lenguaje común, sin modelos de referencia y sin principios compartidos, cada iniciativa habría tenido que resolver de forma aislada problemas similares: gobernanza, identidad, confianza, interoperabilidad, semántica, contratos de uso, control de acceso o trazabilidad.
Pero ahora la pregunta cambia. Ya no basta con saber cómo debería ser un espacio de datos. La cuestión es cómo conseguir que funcione en entornos reales, con organizaciones reales, restricciones reales y necesidades operativas concretas.
DSSC 2 apunta precisamente a ese cambio: llevar los conceptos, estándares y activos desarrollados en la primera fase hacia espacios de datos sostenibles, escalables y capaces de generar valor.
Los activos ya existen; ahora hay que hacerlos funcionar juntos
Uno de los aprendizajes más importantes de esta nueva etapa es que el ecosistema europeo ya no parte de cero. La primera fase del DSSC deja activos destacables: el DSSC Blueprint, el DSSC Toolbox, el Data Spaces Radar, un glosario común y principios de diseño para espacios de datos soberanos, seguros e interoperables.
Estos activos ayudan a reducir fragmentación y evitan que cada proyecto tenga que reinventar su propia arquitectura desde cero. Sin embargo, disponer de componentes, guías y estándares no garantiza por sí solo la adopción.
El reto ahora es otro: conseguir que esos activos se integren en proyectos reales, que sean comprensibles para organizaciones con distintos niveles de madurez digital y que se traduzcan en servicios que aporten valor.
En ZAINDATA, esta cuestión es central. Un espacio de datos en cuidados no puede limitarse a conectar sistemas. Debe facilitar que administraciones, entidades prestadoras, organizaciones sociales, centros tecnológicos y empresas puedan colaborar con confianza. Eso exige resolver cuestiones técnicas, jurídicas, organizativas y de gobernanza al mismo tiempo.
Interoperabilidad más allá de la tecnología
La interoperabilidad suele entenderse como compatibilidad técnica entre sistemas, pero en los espacios de datos significa mucho más. Implica que los datos puedan interpretarse correctamente, que los permisos estén claros, que las condiciones de uso sean trazables, que las responsabilidades estén definidas y que las organizaciones participantes confíen en el marco común.
En el ámbito sociosanitario, esta complejidad se multiplica. Los datos pueden proceder de servicios de teleasistencia, historiales sociales, sistemas de atención domiciliaria, dispositivos conectados, servicios municipales, entidades del tercer sector o plataformas privadas. Cada actor tiene obligaciones, capacidades y necesidades distintas.
Por eso, la interoperabilidad en cuidados no puede abordarse solo como un problema de integración tecnológica. Es también un problema de gobernanza, consentimiento, calidad de datos, semántica, seguridad, responsabilidad y sostenibilidad.
La nueva etapa del DSSC refuerza esta visión. Los espacios de datos europeos no avanzarán si se construyen como silos sectoriales cerrados. Necesitan reglas comunes, componentes reutilizables y mecanismos que permitan conectar iniciativas entre sectores, regiones y países.
De los pilotos a la adopción
DSSC 2 pone el foco en acelerar iniciativas individuales de espacios de datos hacia la viabilidad operativa y de negocio. Esto incluye acompañamiento técnico, estandarización de bloques comunes, gestión de conocimiento y alineamiento con infraestructuras estratégicas vinculadas a datos e inteligencia artificial.
Este punto es importante porque muchas iniciativas de espacios de datos han demostrado potencial en pilotos, pero encuentran dificultades al pasar a producción. Aparecen entonces preguntas difíciles: quién mantiene la infraestructura, qué incentivos tienen los participantes, cómo se financia el modelo, qué garantías reciben los proveedores de datos, cómo se mide el valor generado y cómo se escala sin perder control.
La adopción no se consigue solo con tecnología. Requiere modelos de participación claros, beneficios tangibles para cada actor y una gobernanza capaz de sostener el ecosistema en el tiempo.
Para ZAINDATA, esto implica que los casos de uso deben diseñarse desde el principio con una lógica de impacto. No basta con demostrar que los datos pueden compartirse. Hay que demostrar que esa compartición mejora procesos, reduce duplicidades, permite decisiones mejor informadas y facilita servicios de cuidados más coordinados.
Datos confiables para una futura inteligencia artificial útil
El debate europeo sobre espacios de datos está cada vez más conectado con la inteligencia artificial. El Data Spaces Symposium 2026, celebrado en Madrid bajo el lema “Accelerating adoption. Increasing impact”, situó entre sus temas la relación entre espacios de datos, creación de valor, interoperabilidad, estándares e inteligencia artificial.
Esta conexión debe interpretarse con cautela. La inteligencia artificial no resolverá por sí sola los problemas de coordinación en el ámbito de los cuidados. De hecho, puede amplificar errores si se alimenta con datos incompletos, fragmentados, mal gobernados o sin contexto.
Por eso, los espacios de datos son una condición previa para una IA útil y confiable. Antes de automatizar decisiones o generar modelos predictivos, es necesario disponer de datos trazables, interoperables, gobernados y compartidos bajo condiciones claras.
En cuidados, esto es especialmente importante. Cualquier uso avanzado de datos debe preservar derechos, proteger la privacidad y reforzar la calidad del servicio. La tecnología debe estar al servicio de mejores cuidados, no de una mayor complejidad administrativa.
España y Madrid en el mapa europeo de espacios de datos
La celebración del Data Spaces Symposium 2026 en Madrid refleja también el papel creciente de España en esta agenda. El evento reunió a actores europeos del ecosistema de datos y puso el foco en adopción, impacto, soluciones escalables y colaboración transfronteriza.
Este contexto es favorable para proyectos como ZAINDATA. España está impulsando espacios de datos en distintos sectores, y el ámbito de los cuidados tiene una oportunidad clara: demostrar que la compartición segura y soberana de datos puede mejorar servicios públicos, fortalecer la colaboración con entidades sociales y generar nuevas capacidades de innovación.
La oportunidad no está solo en desplegar tecnología. Está en construir un modelo de colaboración que permita convertir datos dispersos en conocimiento útil para prestar mejores servicios.
Qué significa esta nueva etapa para ZAINDATA
La evolución del DSSC hacia una segunda fase deja varias lecturas para ZAINDATA.
La primera es que la interoperabilidad debe estar en el centro desde el diseño. No puede añadirse al final como una capa técnica. Debe afectar a la arquitectura, la gobernanza, los acuerdos de participación, los modelos de datos y los mecanismos de confianza.
La segunda es que los casos de uso deben demostrar valor concreto. En cuidados, ese valor puede expresarse en mejor coordinación entre servicios, detección más temprana de necesidades, reducción de duplicidades, seguimiento más personalizado o capacidad de planificar recursos con mejor información.
La tercera es que el alineamiento europeo no es una cuestión formal. Seguir los marcos y activos del DSSC permite evitar soluciones cerradas, facilita la conexión con otros espacios de datos y mejora la sostenibilidad del proyecto a medio plazo.
La cuarta es que la tecnología debe acompañarse de incentivos. Un espacio de datos solo funciona si las organizaciones tienen motivos claros para participar, compartir datos y mantener la calidad de la información.
Una fase más exigente
DSSC 2 confirma que Europa entra en una fase más exigente para los espacios de datos. La nueva medida del avance ya no será únicamente la publicación de blueprints, la definición de arquitecturas o la creación de pilotos. El avance real se medirá por la capacidad de construir espacios de datos operativos, interoperables, sostenibles y útiles para organizaciones reales.
Para ZAINDATA, esta orientación refuerza una convicción: los datos en el ámbito de los cuidados solo generarán valor si se comparten bajo reglas claras, con confianza, trazabilidad, calidad e incentivos suficientes para que los actores públicos, privados y sociales participen de forma sostenida.
La nueva etapa de los espacios de datos europeos ya ha comenzado. Su éxito dependerá menos de las promesas tecnológicas y más de la capacidad de demostrar impacto en contextos reales.